Una sesión de Reiki es un espacio de calma y reconexión. La duración puede variar según la necesidad de cada persona, pero siempre se realiza en un ambiente tranquilo, seguro y respetuoso.
Durante la sesión, la persona permanece recostada y vestida, mientras el terapeuta canaliza energía a través de las manos, apoyándolas suavemente sobre el cuerpo o a pocos centímetros de él.
Reiki es una técnica de armonización energética que busca equilibrar el flujo natural de energía vital. Cuando este flujo se encuentra bloqueado o alterado, pueden manifestarse tensiones físicas, emocionales o mentales.
El objetivo no es “hacer” algo al cuerpo, sino facilitar que el propio sistema active su capacidad natural de autorregulación.
Muchas personas experimentan:
Sensación profunda de relajación.
Disminución del estrés y la ansiedad.
Liberación emocional.
Mayor claridad mental.
Sensación de liviandad y bienestar general.
Cada experiencia es única. Reiki no reemplaza tratamientos médicos, pero puede complementar procesos terapéuticos al favorecer un estado interno de equilibrio y armonía.
Más que una técnica, es un momento para detenerse, respirar y permitir que la energía vuelva a fluir de manera natural.